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Tras la boda, Bella y el príncipe decidieron dejar atrás sus antiguas vidas y formar una familia lejos de los lujos que suponía vivir en palacio.
El príncipe, al proceder de una familia noble y con sirvientes, no sabía hacer prácticamente nada, por lo que tomó la iniciativa de encargarse de las tareas del hogar y cuidar de los hijos e hijas que tuviesen.
Por su parte, Bella siguió los pasos de su anciano padre y comenzó a inventar aparatos curiosos y útiles para la vida corriente tanto de su familia como la del resto de ciudadanos.
Esto le llevó a crear una pequeña empresa donde ella aportaba los diseños de los instrumentos y un grupo de ciudadanos y ciudadanas los construían.
Y ahora sí que sí, vivieron felices y comieron perdices.
El hecho de que Bella sea la que lleva el dinero a casa y el príncipe (la Bestia) sea el que realiza las tareas del hogar es un hecho bastante llamativo. Debemos concienciar a la sociedad de que no siempre es el caballero el que rescata a la princesa encerrada en la torre, pues puede darse el caso en el que una gran caballera, a lomos de su fiel yegua, van al lugar más recóndito a salvar de las mazmorras de un ruinoso castillo al apuesto y delicado príncipe.
Debemos acabar con la concepción de que las mujeres son siempre las que necesitan ser rescatadas y empezar a pensar que ambos necesitan ser rescatados, ya sea por alguien de su mismo género o distinto.
Hechos como la frase "los hombres nunca lloran" deben ser eliminados; sí que lloramos, y cuando perdemos a nuestra novia, por ejemplo, no hay nada que nos desconsuele más. Esto nos hace ver que son más importantes de lo que algunos piensan.
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