martes, 28 de febrero de 2017

¿Cómo creo que puedo llevar la coeducación a mi práctica personal o profesional?

El proyecto que he elegido se llama "Cómo poner en práctica la Coeducación en el aula en seis pasos" (número 3), y es una de las 130 propuestas del Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades.

La razón de mi elección es que establece seis sencillos pasos para poner en práctica la coeducación en nuestras aulas de educación. A modo de resumen de esta propuesta, comienza diciendo que debemos tomar conciencia de la diferencia entre chicos y chicas, pues es el comienzo de esta. Tras esto, debemos crear espacios en los que, tanto chicos como chicas, sean capaces de expresarse, sin que queden en silencio unos u otros. También, rescatar saberes y acciones de las mujeres (visibilizar a la mujer en la historia), o aprender a expresarnos y relacionarlos respetuosamente con el resto de compañeras y compañeros.

Y es que, para lograr poner en práctica la Coeducación, es necesario que tomemos conciencia de la existencia de diferencias entre mujeres y hombres; permitiéndonos así conocer las situaciones discriminatorias a las mujeres. Algunas de las iniciativas que podríamos tomar es habitar el lenguaje con palabras femeninas y masculinas, adecuar los espacios de tal forma que se fomente la participación en igualdad, visibilizar los conocimientos y las contribuciones de las mujeres en el currículum, utilizar los espacios desde el respeto,etc.

lunes, 27 de febrero de 2017

Las mujeres y las "tareas del hogar"

Mucho se ha hablado sobre la "obligación" que siempre han tenido las mujeres de quedarse en casa para limpiar, hacer la comida, cuidar de los niños y esperar a su marido que viene de trabajar y es el que trae dinero a casa.

Este, es un concepto que debemos olvidar; las labores del hogar no son exclusivas de la mujer, también son obligación del hombre. Por ejemplo, mi padre es agricultor y mi madre más de una vez se va con él para ayudarle. Por decirlo de alguna manera, cuando llegan a casa, ambos se ponen manos a la obra con las tareas del hogar. Es decir, "tu me ayudas en el campo" y yo "te ayudo en la casa". Por las mañanas mi padre lleva a mis hermanos al colegio, luego espera a mi madre en el campo, y a la vuelta, ella se vuelve antes y recoge a mis hermanos mientras que mi padre va preparando para comer; es decir, colaboración en todo momento (da igual si es en el campo o en la casa).
Debemos romper con el concepto casa=madre y trabajo=padre, pues en algunos casos es al revés e incluso casa y trabajo corresponden a la misma persona (solteros/as).

Romper con este estereotipo es, todavía hoy, un gran reto. Seamos hombres y mujeres debemos colaborar en las tareas de hogar, que es a fin de cuentas otro trabajo más.

martes, 21 de febrero de 2017

Mujer significativa en mi vida

Buenos días.

Os doy la bienvenida a mi portafolios para el MOOC del INTEF "Educar en igualdad".

Podría hablar de muchas mujeres que han sido muy significativas en mi vida, pero como todo hijo haría, hablaré de mi madre.

Para mí, tiene mucho sentido hablar de ella por todas las vivencias que ha tenido a lo largo de su vida. En primer lugar, cuando era niña, al ser la única niña en la casa (el resto eran varones) siempre ha estado privada de ciertas cosas. Por ejemplo, mientras sus hermanos se iban de excursiones con el colegio, salían de fiesta con los amigos, etc., ella se tenía que quedar en casa a ayudar a su madre, o cuando salía, se tenía que ir con alguno de sus hermanos y tenía que volver pronto a casa, NUNCA había excepciones.

Después, por un embarazo "no deseado" a los 20 años, llegué yo; y tras esto el divorcio con su pasada pareja, poniendo fin a su época de disfrute de su juventud. Se tuvo que poner a trabajar para mantenerme, y reconozco que fue duro, solo podía verme por la tarde-noche, cuando llegaba de trabajar. Con el paso de los años, y al encontrar a una nueva pareja, las cosas cambiaron. Mi madre adoptó una actitud de "hacer conmigo lo que sus padres no hicieron con ella". Por eso, a pesar de no tener una buena economía en algunos momentos, mis padres, y en especial mi madre, intentaba por todos los medios darme "ciertos caprichos: excursiones, libros que quería, viajes de fin de curso.

Nunca he tenido queja de ella, aunque nos enfademos más de una vez, pero considero que ha sido una muy buena madre (y lo seguirá siendo); pues de una madre que se ha desvivido por un hijo, NO SE PUEDE HABLAR MAL.