Mucho se ha hablado sobre la "obligación" que siempre han tenido las mujeres de quedarse en casa para limpiar, hacer la comida, cuidar de los niños y esperar a su marido que viene de trabajar y es el que trae dinero a casa.
Este, es un concepto que debemos olvidar; las labores del hogar no son exclusivas de la mujer, también son obligación del hombre. Por ejemplo, mi padre es agricultor y mi madre más de una vez se va con él para ayudarle. Por decirlo de alguna manera, cuando llegan a casa, ambos se ponen manos a la obra con las tareas del hogar. Es decir, "tu me ayudas en el campo" y yo "te ayudo en la casa". Por las mañanas mi padre lleva a mis hermanos al colegio, luego espera a mi madre en el campo, y a la vuelta, ella se vuelve antes y recoge a mis hermanos mientras que mi padre va preparando para comer; es decir, colaboración en todo momento (da igual si es en el campo o en la casa).
Debemos romper con el concepto casa=madre y trabajo=padre, pues en algunos casos es al revés e incluso casa y trabajo corresponden a la misma persona (solteros/as).
Romper con este estereotipo es, todavía hoy, un gran reto. Seamos hombres y mujeres debemos colaborar en las tareas de hogar, que es a fin de cuentas otro trabajo más.
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